¿Está muriendo la cerveza artesanal?

Durante mucho tiempo, la cerveza artesanal parecía intocable. Los bares de toda clase se vieron obligados a conseguir una selección de IPA elaboradas en Malawi, y ni siquiera era posible soñar con abrir un nuevo local de hamburguesas si no tenías las últimas cuatro stouts con nombres de filósofos alemanes. El año pasado, cuando el mercado cervecero inglés experimentó la peor caída de ventas desde 2012, el sector de la cerveza artesanal creció un 23 por ciento. En cualquier súper puedes encontrar tu pale ale favorita.

Sin embargo, parece que a lo largo y ancho de todo el mundo la cerveza artesanal está a punto de colapsar. A pesar de que la industria parezca intocable, el hartazgo de la marca amenaza el mercado individualizado de la cerveza; por ejemplo, la gente está aburrida de las latas caras que saben a calcetín. Según una investigación de GlobalData en la región del Pacífico asiático, el concepto “artesanal” ya no es valorado por los clientes, quienes consideran su uso como una excusa de los fabricantes para obtener más ganancias con su producto. Es una historia similar en Estados Unidos. El boom de la cerveza artesanal está comenzando a detenerse, con sólo 5 por ciento de crecimiento en 2017, comparado a un 16 por ciento en 2015.

El problema puede radicar en que la cerveza artesanal se ha convertido en algo demasiado genérico. Para una industria que capitaliza su individualidad con nombres extraños, envases personalizados y sabores más frutales/agrios/amargos/lupulosos que una lager de toda la vida, sus productos se han vuelto demasiado mainstream. Hoy en día, las cervezas artesanales son tan interesantes como los tenis Shoreditch o Vans. Es una decisión “complicada” para el agente inmobiliario que va a la cantina local el jueves por la noche, porque leyó sobre chelas en Time Out. La cerveza artesanal se volvió básica.

Junto al tema de la presencia cansina de la cerveza artesanal está su problema con las mujeres. Si bien la industria de la cerveza —como muchas otras— tiene un problema particular con la diversidad, parece que la cerveza artesanal genera un tipo de “bro” especial. Ese que, en medio de un bar concurrido, alzará la voz para decir que lager es “sólo un tipo de cerveza. ¡Como una ale o stout!”, a pesar de que nadie le haya preguntado, y se vanagloria por tener varios tatuajes de mujeres desnudas. El bro de la cerveza artesanal es peor que el bro de los festivales de cerveza, porque aparentemente es parte de una cultura más moderna, y por lo tanto mejor que el güey de 60 años que coquetea contigo diciendo que tiene una hija de tu edad. El bro de la cerveza artesanal quizá sea más discreto, pero no es menos sexista.

Y usualmente esta clase de hombre es la que dirige las compañías cerveceras que venden pale ale “Raging Bitch”, “Waging Wench” o “Double D”. No necesitas más que ver el comercial necio de Brewdog, en el que promocionan una “IPA Pink”para ver qué tan mal están algunas partes de la industria de la cerveza artesanal. (La cerveza Brewdog, con el eslogan “Cerveza para Niñas”, afirmó que quiere arrojar luz sobre el sexismo en celebración del Día Internacional de la Mujer, ¿perpetuándolo?)

¿Cómo es el panorama desde dentro de la industria? Le pregunté a Jenn Merrick, ex directora de elaboración en la empresa de cervezas artesanales de Londres Beavertown Brewery, para ver si tal pensamiento retrógrada es amenazante para el crecimiento de la cerveza artesanal.

“La industria tiene mucho por crecer y muchos cambios por hacer, y su aspecto dentro de diez o 15 años quizá sea impensable para nosotros ahora”, me dice por teléfono. “Lo que los empleados buscan y lo que buscan los consumidores son compañías que representen valores progresistas”.

Si bien el excesivo uso del término y las opiniones conservadoras pueden reprimir ciertas áreas de la industria, hay muchas personas que creen que esta tendencia está lejos de morir. “Creo que seguirá creciendo, porque los consumidores que se han acercado al estilo más moderno de la cerveza no querrán otra cosa”, dice Merrick. “La gente se queda de por vida cuando les das a probar, así que esos productos seguirán siendo populares”.

Pete Brown, miembro de Guild of Beer Writers y tres veces ganador del título Escritor de Cerveza anual, está de acuerdo.

“Una encuesta reciente sobre líderes empresariales dijo que en toda la rama de gastronomía, la cerveza artesanal fue la tendencia más importante en el mercado por quinto año consecutivo”, explica por email. “Simplemente no tenemos datos que sugieran que habrá un declive, más bien al contrario. Todos los días veo evidencia que señala un crecimiento y compromiso continuos”.

Sin embargo, Brown admite que la industria todavía requiere mejoras y ajustes.

“Desde hace cientos de años, el bar tradicional está relacionado con la presencia masculina”, dice. “En los últimos 20 años más o menos, el ambiente se ha vuelto mucho más diverso, pero el cambio es más lento que en otras instituciones. Pero los bares que tienen cerveza artesanal son jóvenes, más urbanos y lujosos, y se mueven mucho más rápido”.

¿Cuál cree que es el desafío más grande para la cerveza artesanal? “Yo diría que el problema principal es la gente que no puede esperar por verla caer”.
“La cuestión es que la gente ha descartado la cerveza artesanal como un sello hipster desde hace como ocho años, y es obvio que se equivocaron”.

Lo siento chicos, celebraron muy pronto.

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