Patricia Mora, la maestra asesinada en Puebla, tenía dos hijos; era optimista y alegre, dicen sus conocidos

La noche del viernes 10 de noviembre, al regresar de un curso impartido por la Secretaría de Educación Pública, fue asesinada en Zacapoaxtla y hallada en un terreno atrás de su casa, convirtiéndose así en la víctima del feminicidio número 90 en lo que va del año en Puebla.

Patricia tenía dos hijos: un joven de 24 años que estudia Diseño Gráfico en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y una señorita de 16 años que estudia en una preparatoria del municipio.

Patricia Mora Herrera estudió Ingeniería Industrial, realizó una maestría en Educación e impartía la clase de matemáticas en un bachillerato oficial del municipio de Tuzamapan de Galeana, en Puebla. Estuvo casada por más de 25 años y tuvo dos hijos: un joven de 24 y una menor de 16 años de edad.

La noche del viernes 10 de noviembre, al regresar de un curso impartido por la Secretaría de Educación Pública, fue asesinada en Zacapoaxtla y hallada en un terreno atrás de su casa, convirtiéndose así en la víctima del feminicidio número 90 en lo que va del año en Puebla.

Aunque algunas versiones señalaron que fue atacada sexualmente y torturada, hasta el momento su familia no sabe la causa de su muerte, debido a que la Fiscalía General del Estado no les han informado sobre el dictamen de la necropsia. Tampoco tienen conocimiento de las líneas de investigación que sigue la dependencia o si junto al cuerpo encontraron sus pertenencias. Insistieron que las autoridades se mantienen herméticas y no les han informado nada al respecto.

Fueron los mismos pobladores quienes hallaron a la maestra cerca de su domicilio, tirada a unos 100 metros de una base de operaciones de la Policía Estatal. Su familia dice que su esposo no ha tenido tiempo de llorarle y rendirle luto, pues ha pasado casi todo el tiempo haciendo trámites y declarando ante el Ministerio Público.

Estamos conscientes de la muerte; pero lo terrible, es la forma en que murió. Detalló a Periódico Central su hermana, Gabriela Molina Herrera.
PATRICIA ERA DEDICADA A SUS HIJOS Y ESPOSO

Patricia tenía 43 años y estuvo casada por más de 25 años con su esposo, de 51 años. Durante su matrimonio tuvieron dos hijos: un joven de 24 años que estudia Diseño Gráfico en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y una señorita de 16 años que estudia en una preparatoria del municipio.

Patricia ya estaba casada y tenía a sus dos hijos cuando decidió estudiar Ingeniería Industrial en el Tecnológico Superior de Zacapoaxtla. Sin embargo, debido a que siempre estuvo dedicada a su familia, no pudo ejercer su profesión. Fue después de algunos años, cuando comenzó a trabajar en el Bachillerato Oficial Tetelilla Miguel Islas ubicado en el municipio de Tuzamapan de Galeana.

En esa escuela, Patricia impartió por nueve años la materia de Matemáticas y también realizó una maestría en Educación.

Su hermana Gabriela la describe como una mujer optimista, alegre, entregada y responsable. Amaba a su esposo e hijos y siempre estuvo entregada a ellos. Tenía muy buena relación con sus amigas pues incluso se frecuentaba con algunas que conoció desde la secundaría.

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El viernes 9 de noviembre, Patricia Mora acudió al municipio de Teziutlán para recibir un curso impartido por la Secretaría de Seguridad Pública (SEP). El curso era de dos días: jueves 9 y viernes 10 de noviembre.

El viernes, alrededor de las 18:00 horas, Patricia se comunicó con su hija: le llamó por teléfono y le dijo que ya iba de regreso a casa pero nunca llegó. Al notar la tardanza de Patricia, su esposo e hija comenzó a contactar a su familia para preguntar si se encontraba con alguno de ellos. Lamentablemente no estaba con ninguno.

Su hija comenzó a pedir ayuda a los pobladores para iniciar la búsqueda de su madre; fue a las 23:00 horas cuando vecinos del municipio encontraron a Patricia en un terrero cerca de su casa. El cuerpo estaba tirado cerca de la carretera Zaragoza-Zacapoaxtla y a unos 100 metros del lugar se encuentra una base de operaciones de la Policía Estatal.

En un inicio, se dijo que fueron los elementos de la Policía Municipal quienes comenzaron la búsqueda y hallaron el cuerpo; sin embargo, cuando ellos llegaron fue porque ya estaba el reporte de que había sido encontrada sin vida. A su arribo, solo acordonaron la zona y esperaron la llegada de los elementos de la Fiscalía General del Estado.

SU FAMILIA NO SABE LA CAUSA DE LA MUERTE

Aunque algunas versiones señalaban que la maestra fue torturada y abusada sexualmente, su familia desconoce por completo estos detalles. Incluso, no saben cuál fue la causa de la muerte de Patricia ya que no les han entregado el informe de la necropsia. Tampoco conocen si al lado del cuerpo encontraron sus pertenencias o no para descartar un posible asalto.

El cuerpo fue hallado a las 23:00 horas y el levantamiento del cadáver se realizó a las 02:00 horas del sábado 11 de noviembre. El cuerpo de Patricia fue traslado para realizarle la necropsia correspondiente y se lo entregaron a su familia aproximadamente a las 15:00 horas de ese mismo sábado.

A pesar de eso, ni su esposo ni el resto de los familiares saben qué fue lo que ocurrió con Patricia debido a que no les han informado sobre el resultado de los estudios para determinar la causa de su muerte; tampoco le han informado sobre las líneas de investigación que sigue la Fiscalía General del Estado.

Lo que sabemos y escuchamos es lo que dice la gente que la encontró, pero la verdad no está nada comprobado. No sabemos en qué condiciones fue encontrada como para que dijeran que abusaron sexualmente de ella y las autoridades no nos han informado de nada.
LA DESPEDIDA DE PATRICIA

El mismo sábado que entregaron el cuerpo de Patricia a su familia, se le hizo un rosario. Al siguiente día una misa de cuerpo presente en la Parroquia Lateranense de San Pedro Apóstol y después fue sepultada en el Panteón Municipal.

A su entierro llegó toda la comunidad estudiantil, padres de familia y maestros; gente de la localidad que la conocía y hasta los que no, pues los hechos consternaron a todo el pueblo. Los alumnos hicieron una valla y le entregaron flores. Incluso, según contó Gabriela, una de las alumnas tuvo que ser atendida porque se pusto mal durante el entierro.

Gabriela asegura que todos están pasando por una situación muy difícil y han asimilado la muerte pero no la forma en la que falleció. Además, está latente el enojo de no recibir ninguna información por parte de la Fiscalia o apoyo de alguna otra dependencia. Su esposo, detalla la familia, es el que se encuentra en la peor situación, sin embargo no ha podido llorarle pues se encuentra realizando todos los trámites correspondientes.

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